[Buenas noches, Bambi,
gracias por dar argumento a mis sueños.]
Los
domingos hacíamos el amor desde que nos despertábamos hasta que nos
arrinconaba el hambre, entonces bajábamos a comer lo que encontráramos
en la nevera, y volvíamos a subir para seguir en lo mismo, luego
dormíamos o leíamos un rato y nos abrazábamos de nuevo, a veces ella
quería que bailáramos y lo hacíamos cada vez más lenta y estrechamente
hasta que terminábamos de nuevo en la cama. No sé,
Se arrodilla a mi lado y besa mi pierna, sin decir nada. Eso me gusta de él, que a veces esos pequeños gestos me hacen sentir mejor que cualquier palabra. Le pido que vuelva a la cama pero no quiere sin mí. Intento convercerlo, hace algo de frío fuera, y lo único que consigo es que entre a por una manta al cuarto y se siente en la silla que hay a mi lado,