Páginas

viernes, 14 de diciembre de 2012

[♥]

Te amo, pero te odio.
Soy feliz, pero estoy triste.
Estoy bien, pero es mentira.
Te puedo hablar, pero no lo hago.
Estoy cansada, pero en realidad no.
-¿Tienes frío?
- No
-¿Tienes frío?
- No
-¿Tienes frío?
-¿Cuántas veces me preguntarás eso?
- Las que necesite para poder abrazarte.
- ¿Qué tengo yo que los demás no tienen?
- Mi corazón.

Only you.

Te elegí a ti... porque eres la persona que me hace feliz, eres la persona que tengo en mente siempre. Por la cual me arriesgué a decirle todo lo que sentía y no me importó nada de nada. Eres tú la persona que me deja pensando cosas durante todo el día, siempre me pregunto qué estás haciendo, en donde estarás... Eres tú la persona por la que me muero de celos si te miran o te dicen cosas. La persona por la que seguiría a pesar de todo eres tú. No me importa nada, no te cambiaría por nada ni por nadie.

Hablemos de imprescindibles, hablemos de ti.

¿Qué te quiero? No, no solo es eso, es mucho más, creo que esa palabra no se acerca ni a lo más mínimo a lo que siento por ti, a todas las sensaciones que pasan por mi cuerpo cada vez que te veo, ni a todas las sonrisas que te dedico al día, ni a todo lo que estaría dispuesta a dejar por ti, ni tampoco al papel que ocupas en mi vida, ni mucho menos al tiempo que me gustaría pasar a tu lado.

12.12.12

Nada es eterno, todo se acaba. Para bien o para mal todo tiene un principio y un final que llegará antes o después pero siempre para algo que haga que acabe por mucho que intentemos que eso no ocurra. Así que mientras puedas ríe, grita, llora, ama, besa, pelea por lo que quieres y nunca, nunca, te rindas porque hay que disfrutar de cada momento, de cada sensación, de cada persona, de cada sentimiento, como si no hubiera otra ocasión para llevarlo acabo, por lo que cada momento es único, nunca volveremos a tener un minuto como el que acaba de pasar, todo es efímero y hay que saborear cada segundo.




viernes, 7 de diciembre de 2012

Si mañana se acabara el mundo, hoy iría a buscarte.

Muñeca de hielo.

Era la noche más fría que recordaba su joven memoria. Tapada hasta el cuello mirando la nada, su cuerpo caliente pero su cara tan fría como la nieve. Una noche difícil, cada vez hacia más y más frío, su pelo estaba helado, sus mejillas y nariz rojas, sus ojos, espejos del alma, oscuros y brillantes, húmedos y vacíos, que derramaban dos suaves gotas de lágrimas cristalinas desde la comisura de los ojos, pero se congelan antes de llegar a la almohada. Su respiración cada vez más pausada. El frío atravesaba su cara y su mente. Cierra los ojos con una sonrisa en sus labios violáceos. Respira. Y lo único que ocupa su mente es él. Respira...

Tan simple

como que estoy enamorada de ti.



Eres lo que nunca supe que siempre quise.